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lunes, 17 de abril de 2017

Biología del Sexo

Ante el lío que se ha montado con el autobús de «Hazte Oír», creo que es conveniente que repasemos algunas cuestiones biológicas elementales, o por lo menos creídas como tales hasta que llegó la ideología de género.

La sexualidad es ante todo un concepto antropológico, siendo el sexo algo que afecta a toda la persona. El sexo es la diferencia biológica que desde el nacimiento nos define como seres sexuados. No existe el ser humano en sí; el ser humano existe únicamente como hombre o como mujer, desde el primer momento de su concepción y a lo largo de todo su ulterior desarrollo. Todo el cuerpo, en cada una de sus células, lo mismo que en el conjunto de sus funciones, está impregnado de sexualidad, lo que aporta a la condición humana la riqueza que se deriva de dos maneras diversas de ser y de vivir. Veamos por ello qué nos dicen los datos biológicos sobre el sexo.

Estos datos nos dicen que existe desde la fecundación un sexo genético o cromosómico, pues los núcleos celulares humanos contienen normalmente 46 cromosomas, repartidos en 22 pares de cromosomas somáticos y dos cromosomas sexuales: XX en la mujer y XY en el varón. Los cromosomas son estructuras con el ADN en forma de pequeños bastoncillos que contienen miles de genes, estando en ellos contenida toda la información que dirigirá el crecimiento y funcionamiento del nuevo ser. Dejando aparte posibles anomalías, se puede decir que la presencia del cromosoma Y determina normalmente el sexo masculino. Una curiosidad: el cromosoma Y es cinco veces más pequeño que el cromosoma X. Para colmo, como ninguna célula vive sin cromosoma X, parece que es uno de los motivos de mayor esperanza de vida que tienen las mujeres.

El sexo genético o cromosómico está ya definido desde el momento mismo en que el ser humano empieza a ser humano, es decir, que desde ese momento cada ser humano es ya genética o cromosómicamente varón o hembra.

Además hay el sexo genital o gonádico,determinado por la función genital y su papel en la reproducción, según produzca espermatozoides u óvulos.

El sexo hormonal es el que segrega las hormonas sexuales. La hormona masculina se llama testosterona.Las femeninas son los estrógenos,predominantes en la primera parte del ciclo, que son las hormonas de la feminidad, y la progesterona, que domina en la segunda parte del ciclo, u hormona de la maternidad. Hay aquí también otra cosa extraña: casi la décima parte de nuestras hormonas son del sexo contrario, por lo que nadie es totalmente chico o chica, sino que todos tenemos algo del otro sexo.

El sexo psicológicoes aquél por el que nos sentimos varones o mujeres. El morfológico el que determina nuestro aspecto externo. Pero en caso de duda, como sucede con algunas deportistas, lo que hoy por hoy resuelve el problema de de qué sexo es esa persona, es la presencia del cromosoma Y o su ausencia lo que decide. Es cierto que actualmente se está permitiendo a gente con pene y cromosomas XY competir en competiciones femeninas, pues se sienten mujeres, pero en cuanto pasen treinta o cuarenta casos de éstos, y se encuentren con que se llevan las medallas, supongo que las deportistas se sublevarán y exigirán que en las competiciones femeninas sólo haya mujeres. Por ahí preveo el comienzo del fin de la ideología de género.

Pero es en el cerebro, o dicho de otro modo, en el espíritu humano donde se gana o se pierde la batalla sexual, porque en cuestiones de sexualidad y afectividad no son sólo los instintos y el corazón los que tienen algo que decir, sino la persona entera, sobre todo la inteligencia y la voluntad, con sus exigencias de responsabilidad y moralidad. Los sentimientos son importantes, pero mucho más la razón y la voluntad. Es el dominio de nuestra voluntad, lo que nos hace ser personas libres, significando la libertad la capacidad de mandar en nosotros mismos y la esencia de nuestra personalidad.

Hablando biológicamente, no se puede considerar lo masculino y femenino como características determinadas, definibles, de individuos aislados, sino que se trata de una reciprocidad de funciones. La sexualidad es una relación que caracteriza una situación cambiante del mundo animal, de modo que cada individuo se define sexualmente según esta misma relación. Y el sexo no es en biología una característica del individuo, sino una relación que atañe a la especie.

La sexualidad humana supera, sin embargo, ampliamente la sexualidad animal, pues posee una libertad que hace que no estemos totalmente vinculados a los mecanismos del instinto y por ello nuestro actuar está sujeto a responsabilidad moral. Por cierto, ¿nos preocupamos que en nosotros no manden los instintos, sino que nuestra sexualidad esté al servicio del amor y de la razón? Pues eso es la castidad, que no es otra cosa sino la sexualidad al servicio del amor y de la razón, es decir al servicio de la persona entera, de nosotros.

Así nuestra sexualidad está al servicio de la comunión física y espiritual de las personas, pero también objetivamente orientada hacia la reproducción. Toda la maquinaria de la producción masculina de espermatozoides, todo el ciclo femenino con su conjunto de hormonas, y en fin, toda la fisiología del acoplamiento, todo ello expresa en la especie humana como en los otros seres vivos la ingeniosa obstinación de la naturaleza para permitir la fecundación biológica y garantizar así la transmisión de la vida.

Pedro Trevijano, sacerdote

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Articulo Revisado: Biología del Sexo Puntaje: 5 Reviesado por: Hermanos Franciscanos