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martes, 23 de mayo de 2017

Los obispos de Guatemala tuvimos con el Papa un encuentro muy fraterno

 

(ZENIT – Roma, 22 May. 2017).- El papa Francisco recibió este lunes en el Vaticano a los obispos de Guatemala en visita Ad Limina. Mons. Gonzalo de Villa, obispo de Sololá- Chimaltenango, y presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala conversó hoy con ZENIT sobre el encuentro.

En particular profundizó la problemática de las migraciones de su país hacia Estados Unidos, tema que seguramente entrará en la audiencia que este miércoles el Santo Padre concederá al presidente estadounidense Ronald Trump.

¿Cómo fue este encuentro, de qué hablaron?
— Mons. Gonzalo: Fue muy bonito, estuvimos casi dos horas con él en un ambiente coloquial, muy cercano y muy fraterno. Pudimos tocar una diversidad de temas, algunos por iniciativa nuestra, algunos por preguntas o comentarios que el mismo Papa nos fue haciendo. Salimos todos muy contentos y a gusto de haber sentido su cercanía, y también gracias la facilidad del idioma. Nuestra experiencia del día de ayer fue muy hermosa.

¿Cuándo inició y concluye la visita?
— Mons. Gonzalo: La visita inició ayer lunes a las 7 de la mañana, con una misa en la basílica de San Pedro y concluye el próximo viernes.

¿Hablaron del tema de las migraciones? ¿Cómo influye en un país de 16 millones de personas?
–Mons. Gonzalo: Sí, además sobre el tema el Papa recibirá mañana al presidente Trump. En nuestro caso tenemos 3 millones de guatemaltecos en Estados Unidos. La migración por un lado es una bendición pero por otro una maldición. Tiene una ventaja inmensa, el año pasado el país recibió 6.000 millones de dólares, el siguiente producto de exportación fue el café que llegó a 1.000 millones. Además las remesas se redistribuyen mucho más que cualquier otro producto que se concentra en comerciantes, intermediarios etc. De otro lado permite que muchas familias vivan de este dinero que llega del norte. Eso invita a que otros se sigan yendo, entretanto muchos de los que se van son hombres casados, que siguen enviando dinero pero inician otra familia en el norte. La migración genera problemas graves.

¿Por qué sucede esto en un país relativamente rico?
–Mons. Gonzalo: El problema es que el país no tiene capacidad de general empleo especialmente en las zonas donde vive más gente y hay menos empleos.

¿Y no hay inversiones?
–Mons. Gonzalo: Otro de los grandes problemas que tenemos es que en el interior del país se ha creado una gran aversión hacia la inversión extranjera, y esa reacción señala que todo el que viene es para saquearnos. La experiencia indica que los empleos que se pueden generar a nivel local son mínimos o peor aún, ilegales, llámese contrabando o narcotráfico.

Un policía me decía que en el municipio en el que veía más delincuencia juvenil era justamente en donde más personas emigraron, creando la peor combinación para un adolescente: no tienen la autoridad paterna presente, pero sí dinero que les llega desde Estados Unidos. O sea que se reemplaza la autoridad con los regalos. La educación de ellos es pésima.

El Santo Padre les habrá animado a proseguir en vuestra tarea…
–Mons. Gonzalo: El Papa conoce bastante esta realidad por lo temas de Aparecida, y lo dicho en la Evangelii Gaudium, la Amoris Laetitia, y por su puesto la Laudato Si’. Todos son temas que nos tocan mucho, a la población indígena y a todo el mundo. El respeto a la creación está en el trasfondo cultural de la población indígena. En eso hay una gran sintonía con el Papa y lo que él plantea.

¿De qué otros temas hablaron?
–Mons. Gonzalo: Salió el tema de las sectas y su crecimiento, está eso que es parte de la sociedad líquida, la gente sale aquí vuelve allá, el grado de fidelidad es mucho menor y esto se vive en la religión, en la política, en el matrimonio; la cultura no es un factor que promueva la fidelidad. Pero por otro lado nuestras iglesias están repletas, con mucha juventud. Y hemos construidos en los diez años años que estoy en mi diócesis, unos 100 templos, algunos con la capacidad 1.000 o 1.500 personas sentadas. El 80 por ciento con recursos y sacrificios locales. Los párrocos tienen que ‘salir’, pero la demanda es masiva y son muchos que vienen. De todos modos hay que salir hacia los que se han alejado.

¿Han invitado al Papa a Guatemala?
–Mons. Gonzalo: Sí, claro y le leí una carta muy bonita de una parroquia de mi diócesis en donde el párroco que estaba allí fue asesinado en 1981. Y este año, el 23 de septiembre será beatificado. Le regalamos al papa su retrato. Es Francis Stanley Rother, un estadounidense que aprendió la lengua local, el tzutujil. Este tema del pasado martirial está presente en la Iglesia y en la labor que la Iglesia desarrolla.

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